El ser humano necesita creer en algo para avanzar. Toda actividad profesional, artística o de cualquier otra índole, necesita de un sustrato ético o filosófico en el que apoyarse que, a su vez, condicionará en buena medida la evaluación de los resultados y la aplicación de las técnicas a emplear. “La concepción de la lesión, determina el gesto terapéutico”. Si pensamos en términos de “un hueso respecto a otro hueso” no manipularemos de la misma manera que si (como nosotros) pensamos en “percutir sobre un tejido, para desencadenar un reflejo neuro-circulatorio”.
En el plano ético, utilizamos (entre otros) el término japonés “Jita Kyoei”, principio universal de la”ayuda y beneficios MUTUOS”. Todo aquello que se aprende y se comparte, repercute en el grupo y en todos los individuos que lo componen y se estableceun feed-back evolutivo constante. La osteopatía es, entre otras cosas, una ciencia que estudia el movimiento humano y sus alteraciones. Lógicamente, sus practicantes deberían, idealmente, estar en resonancia (decimos bien en Resonancia) es decir: en movimiento evolutivo. Lo que da sentido a una cé·lula, es (a mi entender) formar parte de un tejido, que formará un órgano que, a su vez, formará un sistema, hasta llegar a ser un SER.
En BFO queremos que seas parte de este tejido, que nos ayudes para ayudarte y crecer juntos, que compartas con nosotros tus dudas y tus descubrimientos y que encuentres un grupo de amigos a los que recurrir, pero eso sí: no te olvides de ser feliz!
Un abrazo
Javier Sánchez
Texto inspirado por el libro “Judo management”, de mi amigo Fernando Agúndez